Te echo de menos

Ya ha pasado la cuarentena y te sigo extrañando cada segundo.
Miro a tu hermana y me duele el pecho y el alma al pensar que nunca os veré dormir juntas.
Miro mi barriga, la acaricio y me siento tan vacía, ¿sabes? ya empezaba a sentir burbujitas muy suaves, esas burbujitas que se sienten poco antes de sentir las patadas.
Incluso echo de menos estar tirada en el suelo tras llevar días vomitando y con dolores en todo el cuerpo, tan débil y tan poderosa, tan madre.

Ya se ha ido el olor a vómitos y hormonas del embarazo, ya se ha ido el olor a muerte tras el parto y también se ha ido el olor a la leche de mis pechos y mi ropa.
El olor a leche agria es el que más odié cuando nació tu hermana, y sin embargo, esta vez, es el olor que más me ha gustado y el que más añoro.
Mi cuerpo podía haberte alimentado, nutrido y dado tanto amor en forma de leche.

He guardado un botecito y espero, algún día, poder hacer una joya de leche y llevarla siempre conmigo.

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