Lo que nunca leerás
Te amo.
Nunca leerás que te amo, nunca me oirás decírtelo y es que te fuiste antes de poder vernos, te dejé ir antes de poder conocernos.
Lo siento pequeña, te fuiste antes de tiempo por mi culpa, yo lo decidí, yo te maté.
Te amo, y eso no lo hace menos doloroso, saber que fuiste tan amada y deseada, no lo hace más llevadero.
Lo siento.
No quería que incluso en el lugar más seguro y maravilloso del mundo, tú sufrieras.
A veces siento que me justifico, que me digo esto para quitarme la culpa por haberte traído al mundo tan pronto quitándote la oportunidad de abrir los ojos aunque fuera sólo por unos minutos. Quizá debí esperar y disfrutar a tu lado esos minutos, quizá podría haberte amado en tu agonía, pero al menos me habrías puesto cara, habrías sentido mis caricias, quizá...
pero no, te quité la oportunidad d de seguir creciendo en mi vientre por miedo a que toda tu existencia fuera una agonía de dolor para morir a los dos minutos de nacer.
Lo siento.
No lo supe hacer mejor, no sabía ni sé cómo podría haberlo hecho mejor.
Te amo y lo siento, siento mucho que nunca tuvieras la oportunidad de leerme, escucharte, enfadarte conmigo y amarme como sólo una hija puede hacer.
Mi Tara, siempre estarás en mi, siempre estaré contigo.
Nunca leerás que te amo, nunca me oirás decírtelo y es que te fuiste antes de poder vernos, te dejé ir antes de poder conocernos.
Lo siento pequeña, te fuiste antes de tiempo por mi culpa, yo lo decidí, yo te maté.
Te amo, y eso no lo hace menos doloroso, saber que fuiste tan amada y deseada, no lo hace más llevadero.
Lo siento.
No quería que incluso en el lugar más seguro y maravilloso del mundo, tú sufrieras.
A veces siento que me justifico, que me digo esto para quitarme la culpa por haberte traído al mundo tan pronto quitándote la oportunidad de abrir los ojos aunque fuera sólo por unos minutos. Quizá debí esperar y disfrutar a tu lado esos minutos, quizá podría haberte amado en tu agonía, pero al menos me habrías puesto cara, habrías sentido mis caricias, quizá...
pero no, te quité la oportunidad d de seguir creciendo en mi vientre por miedo a que toda tu existencia fuera una agonía de dolor para morir a los dos minutos de nacer.
Lo siento.
No lo supe hacer mejor, no sabía ni sé cómo podría haberlo hecho mejor.
Te amo y lo siento, siento mucho que nunca tuvieras la oportunidad de leerme, escucharte, enfadarte conmigo y amarme como sólo una hija puede hacer.
Mi Tara, siempre estarás en mi, siempre estaré contigo.
Comentarios
Publicar un comentario