Hoy es un día duro. De esos días en los que todo parece ir bien pero estoy rota por dentro. Más callada, más pensativa, más triste.
Hemos ido tu hermana y yo a pasear, pero ni así se me quita. La miro y te veo, la miro y desearía que la conocieras, es tan perfecta. Me habría gustado veros crecer juntas y que aprendieras de ella.
Hoy vienen a mi mente las frases poco acertadas, el vacío de mi vientre, el vacío de mi alma.
¿Cómo puede ser que duela tanto? ¿cómo puedo echarte tanto de menos?
Veo a otros bebés y me enamoro, veo a otros bebés y pienso en ti, en como serias o lo agobiada que estaría con un cochecito, una bebé llorando y una hermana "mayor" tan demandante como lo es Z, sin embargo, ojalá hubiera podido sentirme así de agobiada, porque nada de esto habría pasado.
Lloro por lo que no pudo ser y paso mi duelo como puedo.
Papá parece que lo ha superado o al menos no habla de ello, no sé ni en qué piensa, se que le ha dolido, pero lo ha dejado atrás o esa es mi impresión.
Por mi parte, la mayoría del tiempo soy feliz, feliz con tintes oscuros en mi interior, pero feliz al fin y al cabo. Otras veces, siento tal presión en el pecho que sólo quiero llorar, pero no encuentro apoyos.
Tengo amigas, sí, pero no las quiero cargar con el mismo tema una y otra vez, además están lejos y yo solo quiero alguien que me abrace y me deje llorar sin hacer preguntas.
Es muy duro e injusto, te deseaba tantísimo, te deseábamos desde lo más profundo de nuestra alma.
Durante el embarazo te imaginé tantas veces, imaginé tantas situaciones, incluso te imaginé junto a Z haciendo rabiar al gato y yo riñéndoos por esa "maléfica" complicidad.
Pensar en ti, en verte viva y feliz era lo único que me hacía sobrellevar el embarazo y ahora además de un embarazo horrible, tengo una hija muerta.
Nos dejaste muchísimo amor, una relación de pareja mucho más fuerte y una relación familiar más profunda si cabe, pero yo te quería aquí, te necesitaba y me siento la peor persona del mundo porque desde un principio hubo un pensamiento que no podía apartar cuando miraba mi barriga "esta no es tu vida, este bebé no es para ti".
Es complicado reconocerlo, saber que algo dentro de mi me decía que no íbamos a tener un buen final, bueno, un final feliz.
Tuviste un final precioso y tantas veces me arrepiento de haber terminado con tu vida, como doy gracias por el amor que te envolvió en ese momento.
Si tuviera que repetir para siempre un instante de mi vida, sería tu parto.
Hubiera cambiado algunas cosas, como pedirle a papá que estuviera conmigo y la posibilidad de que z estuviera cerca, al menos en el mismo edificio, para poderla abrazar cuando te quitasen de mis brazos, para poder explicarle todo.
Me siento muy mala madre, estoy irreconocible, he perdido mis toneladas de paciencia y por dentro llevo una tristeza enorme.
Sólo cuando Z me mira, me abraza y me ama, soy feliz. Adoro tumbarme con ella en mi cama. A veces me imagino como estaríamos las tres si tu hubieras podido vivir.
Comentarios
Publicar un comentario